
Vive con un sobresalto permanente, ya que cree tener otra cara encarnada en su oreja, que le susurra muy frecuentemente lo que debe o no hacer.
Se desnuda en el jardín del centro psiquiátrico y toma latas semivacías de refrescos olvidados o desperdicio de alimentos.
Pretende dejar el hospital, caminar libremente por la ciudad y dormir debajo de los puentes peatonales, hacerse en los camellones y platicar con el viento.
Últimamente ha visto bolas de fuego que lo invitan a conocer otros mundos sin embargo no ha logrado articular palabras que le permitan aceptar la propuesta. En las noches de Octubre subirá a una montaña. Quiere platicar consigo y reencontrarse con el universo.
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Dibujo: Gabriel, Texto: Abraham


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