El Coco


Por las noches sale a vigilar las calles de Tepito y la Morelos principalmente.
Es el temor de los “mulas” y las “prostis” y es que siempre les talonea su dinero. Ni Marcelo Ebrard, ni Manuel Mondragón y sus discriminaciones son capaces de enfrentarle. El miedo es su mejor arma, la oscuridad su aliada y las camas su escondite. El “Coco” siempre presente en los sueños de todos.


Imagen: Gabriel / Texto: Sabina Franz

Papá cotidiano


Breve instante de un padre lleno de deudas, angustias y falsas motivaciones.

A las ocho de la noche con una mujer viendo la televisión y unos hijos que lo han olvidado… él no se percata de que la vida está detrás de sí… sólo un cuadro sin sentido ante su miopía espiritual.


Imagen: Gabriel / Texto: Sabina Franz

Bodrio atractivo


Era guapo, alto, rubio, ojos azules, extrovertido, alegre, divertido… casi perfecto. Todas lo deseaban, y él no se dejaba alcanzar. Una mujer lo amó por todo ello y él se sintió al fin comprendido.
Cuando él decidió pasar el resto de su vida con ella, todo cambió. Ya no era el hombre aquel, que parecía una aventura andante, pues ahora ante sus ojos, es sólo una bola de músculos flácidos, ojos poco profundos, vaga conversación, cursilería andando y poco cerebro. Esto es lo que quedó de él, después de que ella se marchó. Sigue sentado en el “Café La Blanca” del centro histórico, sin entender lo que pasó.

Imagen: Gabriel / Texto: Sabina Franz

El clon humano


Se acabó hace 20 años. Ha sobrevivido gracias a que supo racionar las despensas de todos los habitantes del Pedregal. Recuerda el final del tiempo humano… se murieron todos… y bendice ese momento pues, no hay fauna más hermosa, ni mares más limpios... Ni árboles con planetas autónomos y vidas propias, que los que han nacido después de la peste humana. ¡Los restos humanos han sido el mejor fertilizante!

En sus noches de soledad siente nostalgia… se sabe el clon de un ser vivo… y se consuela pensando que no se puede tener todo en este mundo… aunque su inconciente freudiano le susurra con esperanza, que quizá de esos mundos colgantes en los árboles, un día… quizá un día, nazca algún humano… y su odio, su tristeza, su amor y su miseria serán justificados.

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Ilustración: Gabriel, Texto: Sabina Franz

El camino equivocado

Se comió tantos tacos al pastor que su estomago quiere reventar… su remordimiento lo ha hecho correr por el circuito número 1 de Ciudad Universitaria todos los días antes de clases. Es un genio no descubierto, sus experimentos con juguetes “Mi alegría” son la prueba fehaciente de ello.

Sus amigos borrachos le han retado a cruzar el mar del conocimiento y él aceptó. Emprendiendo el reto, va camino al pasillo que une a Ciudad Universitaria con Copilco, lo que no sabe es que la sabiduría se guarda en algunos libros que se venden a 5 pesos en la Lagunilla. Va por el camino equivocado.

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Ilustración: Gabriel Palacios, Texto: Sabina Franz

Pequeño corazón en la tierra


Se esconde entre largas y finas agujas que por las noches causan los más terribles dolores humanos… y desea mezclarse entre las llamas que el sol forma cual guardián de un espacio que, con el tiempo, se vuelve amorfo y sin sentido.

En realidad, va por la vida creyendo que su estancia vale la pena, y que su deseo de trascendencia será recompensado con los murmullos y pensamientos humanos. Se equivoca: Es tan pequeño e insignificante que se pierde en la rareza cósmica… nadie lo ve… no aparece en ningún medio de comunicación... Ningún reportero le pide una entrevista… es un muerto andante.. ¡Además invisible! Si miramos con atención su mediocridad se vislumbra entre los poros de las algas risueñas, pero, es tan oscuro y vano que nos da lo mismo.

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Imagen: Gabriel, Texto: Sabina Franz